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POSADA DE PEPA LA LOBA

Versión Imprimible



María Josefa Esmoris Gay, Pepa a Loba, apasionante y misteriosa, cruel y tierna, feroz y entrañable, quizás el relato más palpitante sobre bandolerismo decimonónico. Construido y conservado en su mayor parte por distintas historias rescatadas de la tradición oral nos habla de un mito, de una leyenda y también de una realidad, la de una mujer que un destino injusto la empujo hacia la violencia durante la época de la Regencia de María Cristina (1833-1844) y el reinado de Isabel II (1844-1868)


Pepa era gallega, no se sabe con certeza su lugar de nacimiento, unos autores defienden que vio la luz en la parroquia de Couso sobre 1833 (A Estrada) otros en Amoedo, “en una pobre casa donde no había nada, ni cama para dormir”. Su madre, conocida como “La Falucha”, la quería y mimaba y compartían lo que tenían, que era muy poco. Se desconocía quién era el padre aunque el pueblo pensaba que era hija del hermano del tendero.


Cuando aún era una niña comenzó a trabajar cuidando las ovejas de su tía Dorinda, y fue en esta etapa de su vida cuando se ganó el sobrenombre de “Pepa a Loba” ya que en una ocasión se enfrenta a palos y con la ayuda de su perro "Lueiro" a un lobo que atacó el rebaño. La niña quedó herida y el noble animal le ayudó a llegar a la aldea.

Cuando llega su juventud, Pepa a Loba sufre lo que va a marcar el resto de su vida. Su madre La Falucha es violada en su casa por un desconocido y queda embarazada. Pepa que se encontraba en la casa presenció la violación. Nueve meses después su madre morirá en el parto junto con el bebé. Su tía Dorinda pasa a hacerse cargo de ella y la obligará a mendigar por ferias, trabajar en el campo y cuidar de los rebaños, hasta que decide mandarla a vivir con el tendero del pueblo, con la intención de convertirla en su "querida" y así poder sacar algún "favor" económico.

Pero el tendero le coge cariño y la adopta como hija. Contrata a un estudiante para que se ocupe de su formación. Después sucede que los dos jóvenes se enamoran y se hacen novios. El tendero hace testamento a favor de Pepa y, al poco tiempo, aparece asesinado con un cuchillo de cocina clavado en el pecho. Su novio resultó exculpado, pero Pepa fue encarcelada y tras el juicio condenada a cadena perpetua. El pueblo sin embargo sospechaba que el crimen lo había cometido el hermano del tendero al que también se consideraba el padre de Pepa.

Pepa permanecerá en la cárcel de Pontevedra durante algún tiempo. En la prisión pide el auxilio espiritual del capellán de la cárcel. Cuando están solos lo golpea y se escapa vestida de cura. Después se disfraza de hombre y sale de Pontevedra. Su obsesión era vengarse del hermano del tendero, su supuesto padre. Con una pistola y su perro, se dirigió al pueblo. Allí lo amenazó e hizo que su perro lo matase. Ésta sería la primera acción de Pepa a Loba. Después se marcha al monte a vivir, y tiempo después forma la banda de bandoleros más conocida de la península, A Cuadrilla de Pepa Loba, con los que realiza numerosos robos y asesinatos.

La provincia de Pontevedra es, principalmente, su escenario de actuación pero también realizó asaltos en otras provincias gallegas. Asaltaba a caminantes de clase alta, curas, caciques, también los pazos, casas fuertes, rectorales (casas de los curas). Los ricos la odiaban y temían sin embargo suscitaba simpatía y admiración entre la mayoría de los campesinos gallegos, pues se sentían identificados, en cierta manera, con ese espíritu anárquico y esa vida azotada por la miseria, la injusticia y la crueldad. Y así comienza a forjarse una leyenda que aún se sigue trasmitiendo en muchos de los lugares que la famosa bandolera frecuentaba. Una de sus zonas de actuación era en el antiguo camino a Ponteareas, poco antes del Castillo de Villasobroso. También se tiene constancia que en “A Hermida” (Covelo) asaltaba la casa de María Paula, hoy convertida en la Casa Museo Pazo da Cruz.

En las obras recientes en dicha casa han aparecido dos revólveres de la época, que probablemente eran utilizados para defenderse de ella, que con su cuadrilla, aparecía por la casa de cuando en cuando para exigir cuatro panes y dinero. Los frecuentes asaltos a la casa provocaron que la familia escondiera en un monte de su propiedad, dinero y joyas ante el temor de perderlo en uno de los asaltos.

La vida de Pepa cambia radicalmente cuando descubre su embarazo. En un primer momento piensa en abortar y seguir con su vida pero el deseo de su compañero, o quizás ya marido, de tener el niño la llevan a pensar en retirarse a un lugar apartado y comenzar una nueva vida en familia.

El lugar elegido es Abelleira, en el ayuntamiento de Xermade, un lugar precioso y apartado, en las estribaciones de la Sierra de la Carba y al lado del Camino Real de Mondoñedo a Ferrol. Sin duda un sitio idóneo para pasar desapercibidos el resto de sus días. Aprovecha la ocasión y compra la posada del lugar que está en venta y así poder dedicarse a una actividad legal que le permita dejar de delinquir.

Y así en paz y tranquilidad pasan seis maravilloso años tan solo perturbados por acciones aisladas encaminadas a preservar el anonimato y conseguir favores económicos de los ricos de la zona. Quizás los casos más significativos fueron el del mesonero de Carrizo y el del terrateniente de Bidueiral, en la parroquia de Roupar, llamado O Paisano.

Esta casi idílica vida da un brusco giro el día reciben la visita de un viejo conocido suyo: el recaudador de impuestos, que junto a un criado paran en la posada a pernoctar de viaje a Ferrol. El funcionario enseguida los reconoce  y sigilosamente pretende marcharse amparado por la oscuridad de la noche pero un bandolero los ve y alerta al compañero de Pepa que inicia inmediatamente su persecución. La fatalidad está servida. Cuando le da alcance se disparan mutuamente sendos tiros mortales. Pepa se queda destrozada al conocer la noticia y a partir de ese momento nada va a ser igual. Sin él la vida familiar que tanto disfrutaba ya no tiene sentido y así completamente desquiciada, sumida en la tristeza, desesperación y en la temeridad, vuelve a delinquir apenas un año después de la fatídica muerte amparándose en las supuestas penurias económicas en las que dice vivir su cuadrilla.

Durante los años siguientes una multitud de atracos y robos hicieron la vida imposible a los habitantes de las cuencas de los ríos Sor, Landro, Eume y Grandal, quienes cansados de este clima se organizaron para repeler los robos. En casi todas las casas de la zona se hicieron troneras encima de las ventanas y se disponía de un cuerno para avisar en caso de peligro. Pero no todas estas fechorías son atribuibles a la Loba, sino más bien a varias cuadrillas que aprovechando el temor que infundía su nombre se harían pasar por ella.

Un día después de un atraco en Miñotos (Ourol) la suerte la abandonó. Un grupo de vecinos y guardas civiles consiguieron darle alcance gracias a que su caballo tropezó y cayó rompiéndose una pata. La condujeron a la famosa cárcel de Mondoñedo de la cual decían que nunca se había escapado nadie. La internaron en la celda llamada “Sala de la Corona” que estaba en el primer piso, justo al lado de la capilla donde sus ojos se detuvieron en una larga y gruesa cadena denominada “La Mariscala”, que hoy se puede ver en el Museo Provincial de Lugo, con la que inmovilizaron los pies al Mariscal Pardo de Cela antes de ser ajusticiado. Debido a la gran fama de la bandolera esta celda paso a denominarse “Sala da Loba” hasta que en 1965 la prisión fue demolida para construir el Centro Médico.

Un mes después, el 17 de noviembre de 1863 la trasladaron a la nauseabunda prisión de la Calle Galera en la Coruña. Un día a finales de ese año acudió a la prisión coruñesa la jurista y escritora gallega Concepción Arenal, que había sido nombrada visitadora de prisiones, y se entrevistó con la loba tal y como se cita en una carta escrita por Concepción Arenal a su íntimo amigo Jesús de Monasterio “… le pondré usted al lado de la Loba y parecerá usted una Vestal…”

En septiembre de 1868 estalla la Revolución La Gloriosa. El general Prim junto al general Serrano y el mariscal Topete levantan en armas a los liberales y derrotan a las tropas isabelinas en la batalla de Alcolea, lo que provoca la huida de la regente a Francia. Quizás aprovechando el caos reinante en estos momentos ocurre un hecho insólito: Pepa a Loba consigue huir de la cárcel coruñesa. Nadie sabe cómo. Tampoco nadie sabe que fue de ella. Y su rastro se fue desdibujando en la leyenda…..



PARA SABER MAS:
Riveira Requeijo, Antonio (2014): "Camino Real da Carba. Mondoñedo - Ferrol. Treito polo concello de Xermade", en Eume, págs. 246-257.
Reigosa, Carlos (2006): Pepa a Loba, Ed. Xerais
Concello
CONCELLO DE XERMADE
Deseño, contido e programación:
Javier Gómez Vila
Mar Neira González

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